LO ÚLTIMO

martes, 6 de octubre de 2026

¡Dios promete, pero quiere que lo busques!

Los profetas del Antiguo Testamento dijeron que, en los últimos días, cuando lleguen los tiempos difíciles, Dios llamará a un grupo pequeño de personas para estar a solas con Él.

Uno de esos profetas fue Daniel. Él supo en qué momento estaba el reloj de Dios para su época porque había estudiado lo que los profetas anteriores habían escrito.

"Yo, Daniel, miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza." 
(Daniel 9:2–3)

Al leer las profecías de Jeremías, Daniel se dio cuenta de que los setenta años de exilio de Israel estaban por terminar.

"Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis." 
(Jeremías 29:10–11)

¿Por qué Daniel no se alegró?

Podría haber celebrado la promesa, creído por fe y descansado. Pero en lugar de eso, lloró, oró, ayunó y se sentó en ropa áspera y ceniza. ¿Por qué?

Porque descubrió que esta buena noticia tenía una condición. Sí, Dios había prometido librarlos y hacerles bien. Pero en el mismo capítulo decía:

"Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré. Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad." 
(Jeremías 29:12–14)

El pecado o la indiferencia pueden frenar las promesas de Dios.

Daniel también recordó la advertencia de Moisés en Deuteronomio: Israel sería dispersado por su pecado. Pero Moisés también dejó una promesa de que podrían ser rescatados.

"Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma." 
(Deuteronomio 4:29)

Escrito por: David Wilkerson (1931-2011)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Llena el siguiente formulario tienes algo que decirnos, una petición por la que quieras que oremos o un artículo que quieras que aparezca en este sitio web.

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *