En la Biblia, la historia de la viuda en 2 Reyes 4:1-7 nos muestra una situación desesperada: una mujer estaba a punto de perder a sus hijos como esclavos porque no tenía con qué pagar una gran deuda. Al buscar ayuda, el profeta Eliseo no le regaló dinero ni le pidió que se cruzara de brazos a esperar un milagro pasivo; le dio un plan de acción muy claro.
Eliseo le dijo: "Ve y pide vasijas prestadas a todos tus vecinos, pero que no sean pocas. Luego entra a tu casa con tus hijos, cierra la puerta y empieza a vaciar el aceite que tienes en las vasijas". Ella obedeció, trabajó con fe y el poco aceite que tenía llenó todos los recipientes, los cuales pudo vender para pagar lo que debía y vivir con tranquilidad.
Esta historia nos deja dos lecciones prácticas para enfrentar las deudas hoy:
* La fe se demuestra con hechos: Dios respalda el esfuerzo, pero no multiplica lo que dejamos inactivo. Como dice el principio de Santiago 2:17, la fe sin obras está muerta; hay que ponerse en marcha.
* Abre nuevas fuentes de ingreso: Si el salario actual no cubre tus obligaciones, no dependas de una sola fuente. Busca qué habilidades tienes, ofrece un servicio o emprende. Tal como la viuda necesitó buscar más recipientes para recibir el milagro, tú necesitas crear espacios para que lleguen nuevos recursos.
Oremos:
Señor mi Dios, te pido que abras mis ojos a las oportunidades que tengo enfrente. Arranca de mi vida la pereza y el conformismo de quedarme con los brazos cruzados. Bendice el trabajo de mis manos, dame ideas creativas para generar múltiples fuentes de ingreso, y así como multiplicaste el aceite de la viuda, multiplica mis recursos para pagar hasta el último centavo que debo. Te lo pido en el nombre de tu hijo Jesucristo. Amén.
Por Álvaro Andrés
ciudadgospel.blogspot.com
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