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sábado, 14 de febrero de 2026

Solo Jesús | Dr. Avril Occilien-Smilien


Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, entonces todas estas cosas les serán añadidas.
Mateo 6:33 (NVI)

Tengo una confesión que hacer: hubo un tiempo en mi camino de fe en que viví como si Jesús no fuera suficiente. Durante años después de convertirme en creyente, usé el estar ocupada como una insignia de honor. Si mi agenda estaba llena y mi lista de tareas estaba completa, me sentía importante, segura e incluso valiosa. Me encantaba la emoción de un plan bien elaborado y la satisfacción que conlleva un logro.

Pero, si soy sincera, no solo estaba planificando. Estaba poniendo mi identidad en las cosas que podía producir.

Fue entrando lentamente. Mi valor empezó a subir y bajar según los resultados: ya sea que la reunión en el trabajo saliera bien, la fiesta de cumpleaños de los niños fuera exitosa o el evento de mujeres que había planeado fuera perfecto. ¿Y cuando las cosas no salían como lo planeado? Me sentía ansiosa, frustrada y, de alguna manera, “menos que”.

Mientras me sentaba a solas con estos sentimientos, Dios, en Su bondad comenzó a susurrarme al corazón: Esas cosas no te definen, por lo tanto no las necesitas. Solo me necesitas a Mí.

¿Alguna vez te ha pasado? ¿Te entregas a algo por completo, solo para darte cuenta después de que buscabas la validación basada en el resultado en lugar de descansar en la seguridad de la presencia de Dios?

Ahí es donde Mateo 6:33 se convirtió en un salvavidas para mí. “Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, entonces todas estas cosas les serán añadidas”.

El Espíritu Santo me recordó tiernamente que los logros no son la meta. La meta es una vida anclada en Jesús.

Mi identidad no viene de ser la planificadora, hacedora y triunfadora perfecta. Mi identidad reside en ser una hija amada de Dios. Esta verdad me lleva más lejos que cualquier éxito.

Es un viaje continuo, pero cuanto más confío en Él, menos siento la necesidad de demostrar mi valía con esfuerzo o de vincular mi valor a una ejecución impecable. Cuando me doy cuenta de que vuelvo a esforzarme, me detengo y oro, Jesús, solo te necesito a Ti. Su presencia reordena mi perspectiva. Su paz silencia el ruido, y de repente la presión por desempeñar da paso a la rendición.

Amiga, la verdad es que nunca planearemos ni produciremos lo suficiente para llenar el espacio en nuestras almas que solo Cristo puede llenar. Las listas pueden ser interminables y los aplausos pueden desvanecerse, pero Su amor permanece constante.

Solo Jesús. Eso es todo lo que realmente necesitamos.

Señor, perdóname por las veces que he buscado mi identidad en mis planes y logros en lugar de descansar en Ti. Enséñame a buscarte primero, a deleitarme en Tu presencia y a recordar que mi valor reside solo en ser Tuya. Que mi vida, mis metas y mis sueños apunten solamente a Ti. En el Nombre de Jesús, Amén.

Fuente: www.proverbs31.org

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