¿Alguna vez has sentido que una sola conversación, un instante, tiene el poder de reescribir por completo el rumbo de tu vida? Eso fue exactamente lo que le ocurrió a una mujer a la orilla de un río...
Cuando Lidia escuchó la palabra de Dios a través de Pablo, encontró un nuevo propósito. A orillas del río, mientras otros solo escuchaban, el corazón de Lidia fue tocado de una manera muy especial. No fue solo oír... fue entender, creer y responder.
Dios abrió su corazón al mensaje que predicaba Pablo de Tarso, y su vida nunca volvió a ser la misma.
Como nos recuerda el libro de los Hechos en el capítulo 16, versículo 14:
“Entonces una mujer llamada Lidia... estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.”
Cuando Dios abre el corazón, la palabra transforma.
Cuando se recibe el mensaje, nace un nuevo propósito.
Y cuando se cree, la vida cambia para siempre.
Lidia no solo creyó... también actuó, sirvió y abrió las puertas de su casa para la obra de Dios.
Porque cuando alguien escucha con el corazón... Dios escribe una nueva historia.

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