LO ÚLTIMO

miércoles, 22 de abril de 2026

Efectos en cadena de una vida humilde | Heather MacFadyen

Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el SEÑOR de ti, Sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, Y andar humildemente con tu Dios?
Miqueas 6:8 (NBLA)

La mayoría de nuestras vidas no son particularmente espectaculares o extraordinarias.

Sin embargo, si eres como yo, probablemente te hayas preguntado alguna vez, ¿me estoy perdiendo el llamado de Dios para mi vida? ¿Cuál es mi propósito?

Me hacía esas preguntas a menudo cuando estaba criando a mis hijos pequeños. Pasaban los días llenos de tareas rutinarias y repetitivas… lavar ropa, cocinar, ordenar desastres. Parecía que el trabajo importante ocurría en alguna otra parte, fuera de mis cuatro paredes. Temía estar perdiéndome de algo más grande.

Un día, le pedí a Dios que reemplazara ese temor con la verdad. Y el pensamiento que me vino a la mente me dejó perpleja…

Si estás en el centro de la voluntad de Dios, entonces nunca te estás perdiendo de nada.

Pero ¿Cuál es exactamente la voluntad de Dios? Es una pregunta que los creyentes han debatido durante siglos, pero encontré consuelo en la sencillez de Miqueas 6:8.

Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el SEÑOR de ti, Sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, Y andar humildemente con tu Dios?

Este versículo describe una forma de vida. Y la frase que me quedó resonando fue la última… “andar humildemente con tu Dios”.

La palabra “humilde” adquirió un nuevo significado cuando escuché a un pastor explicar su antiguo contexto hebreo. Compartió cómo los rabinos a menudo enseñaban que vivir humildemente significaba ocupar plenamente el lugar que Dios te ha dado.

Esa idea lo cambió todo.

En lugar de perseguir un gran propósito único, comencé a ver mi vida como una serie de espacios que Dios me ha dado — encargos que Él me pide hacer por un tiempo. Estos espacios son variados, a menudo se superponen y son transitorios… ser mamá, ser amiga, escribir, servir, animar y más. Caminar humildemente con Dios significa estar presente plenamente donde Él me tiene, cumpliendo fielmente mi parte y confiando en que Él hará la Suya.

La mayoría de las veces, puede que nunca vea el impacto en cadena de esta obediencia. Sin embargo, el verano pasado logré ver un vistazo

En un viaje a El Salvador, vi cómo una amiga mía, Shelby, descubría que su trabajo discreto, tras bambalinas, como editora de Proverbs 31 Ministries, llegaba más lejos de lo que ella imaginaba. Un devocional que ella editó llegó al correo electrónico de Wendy, la esposa de un pastor. Con lágrimas en los ojos, Wendy compartió cómo Dios usó esas palabras para animar a una mujer de su comunidad justo en el momento preciso.

Wendy también ha ocupado fielmente el espacio físico que Dios le ha confiado. En las instalaciones de su iglesia, ha ayudado a crear programas y recursos para familias, incluyendo un Centro de Desarrollo Infantil de Compassion que ha servido a niños durante años, satisfaciendo sus necesidades, ofreciendo esperanza y guiando los corazones jóvenes hacia Cristo.

Uno de esos niños ahora es un adulto joven que trabaja en el centro. Y al otro lado del mundo, mi amiga Lori ha ocupado fielmente el espacio que Dios le ha dado apoyando a este estudiante de Compassion con oración, aliento y generosidad.

¿Puedes percibir la belleza serena en todo esto?

Shelby ocupó su lugar como editora. Wendy ocupó el suyo como esposa de pastor y servidora en su comunidad. Lori ocupó el suyo a través del cuidado constante y el compromiso con un niño de Compassion. Ninguna de ellas se propuso crear un impacto global. Simplemente caminaron humildemente con Dios, justo donde estaban.

Y Dios se encargó del resto.

Señor, gracias por recordarnos que una vida buena no se construye buscando la trascendencia, sino mediante la obediencia fiel en los espacios que nos das. Nunca nos perdemos de nada cuando caminamos humildemente Contigo. Cada una de nosotras está exactamente donde sabes que importa más nuestra fidelidad, aunque nunca veamos hasta dónde llega. En el Nombre de Jesús, Amén.

Autora: Heather MacFadyen
Fuente: proverbs31.org

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Llena el siguiente formulario tienes algo que decirnos, una petición por la que quieras que oremos o un artículo que quieras que aparezca en este sitio web.

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *